Tadeo y el gran Club de las Cosas Incontrolables

Había una vez, en el colorido pueblo de Brincalotodo, un niño llamado Tadeo Saltarín. Tadeo tenía el cabello siempre despeinado, los calcetines desparejados y una habilidad muy especial: quería controlar absolutamente todo. Si el viento soplaba fuerte, Tadeo le gritaba: —¡Viento! ¡Sopla más despacio!…